sábado, 20 de noviembre de 2010

Robespierre en el cine

Robespierre no tiene ningún monumento en París. Solo hay una estación de metro que lleva su nombre y en su natal Arrás existe una estatua (la única en Francia) cuya inscripción reza: “A Maximilien Robespierre, l’ Incorruptible”.

De igual manera, el cine también se ha mostrado reacio a colocar a Robespierre como figura central en los filmes sobre la Revolución Francesa . Curiosamente la excepción es Danton (1983) del director polaco Andrzej Wajda que, aunque evidentemente coloca al conocido revolucionario como protagonista, es una de las películas que retratan con mayor acierto y profundidad el carácter y los motivos de Robespierre hacia 1794. El choque ideológico entre los dos grandes héroes de esta revolución se nos muestra a través de hipotéticas reuniones entre los dos personajes en donde se nos revela el contraste entre la paranoia y el carácter reservado de Maximilien, y el enfoque desenfadado de Jacques Danton que tanto mortificó al primero. Con excelentes actuaciones por parte de Gérard Depardieu y Wojciech Pszoniak, Danton es una de las películas más recomendables para entender el clima político de la Revolución Francesa que se respiraba en pleno Terror, sin dejar de lado la cuestión humana como la personalidad y los aspectos psicológicos que los impulsaban a actuar de esa manera.




miércoles, 17 de noviembre de 2010

Los Sueños de Galeano

En este fragmento de Una invitación al vuelo, el escritor uruguayo Eduardo Galeano nos habla de los sueños del mundo, de las utopías por las que todavía vale la pena luchar, reír y llorar.
"Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos al menos el derecho a imaginar el que queremos que sea", advierte.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Sísifo en el Averno


El cuadro Franz von Stuck representa el mito de Sísifo condenado en el infierno a empujar una roca gigante cuesta arriba por una montaña. Sísifo, fundador de Corinto y célebre salteador de caminos, resistió el decreto de Zeus que lo condenaba al suplicio eterno en las profundidades del Hades. Allí recibió como castigo la tarea de empujar una enorme roca por la cuesta de una montaña hasta la cima y soltarla para que cayera sobre la otra ladera. Jamás ha podido completar la pena, pues cada vez que se aproxima a la cima, el peso de la roca vence sus brazos y lo obliga a comenzar nuevamente. (Odisea, xi. 593)

Mano a mano

Aquí la versión extendida de la entrevista a Francisco Fernández Buey.


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domingo, 7 de noviembre de 2010

Benjamin Zander, Música y pasión.

La música clásica, por algún falso proceso, ha cristalizado en una piedra rígida y de geometrías poco naturales. Se la considera, además, lejana y algo así como utópica. Un objeto omnipresente que está ahí en un pedestal y que sólo puede ser usada para el deleite de algunos pocos. ¡Mentira!

Lo que vienen a decir muchos músicos en la actualidad -sobre todo un empeño de la sociología- es que la música forma parte de las sociedades, de sus vínculos y de sus manifestaciones. Que, por ello, no hay una sóla música sino muchas músicas.

Esa distancia entre la música y el oyente, por ende, debe ser lapidada desde este momento.

Porque todos podemos tener buen oído. Todos podemos amar y volar con la música. Así, de hecho, lo enseña Benjamin Zander, un director de orquesta británico en esta conferencia...