lunes, 27 de diciembre de 2010

El delirio del placer

Les mostramos aquí algunos detalles de la obra El jardín de las delicias, del pintor flamenco El Bosco, a manera de complemento del artículo El delirio del placer: Dionisio contra Apolo. Las capturas que se exponen aquí corresponden con la parte central del tríptico, donde se fusionan pecado y placer, en el más hedónico de los jardines del siglo XVI, también con la parte del Paraíso, el inicio del tríptico cerrado que durante mucho tiempo guardó Felipe II en El Escorial de Madrid.

El tríptico cerrado estructura una cuarta -o primera- pintura que contrasta en color con el resto. Aparece Dios y El Bosco toma un pasaje bíblico, el Salmo 33:
IPSE DIXIT ET FACTA S(U)NT / IPSE MAN(N)DAVIT ET CREATA S(U)NT,
«Él lo dijo, y todo fue hecho. Él lo mandó, y todo fue creado».

El cuadro completo:


















El paraíso:
























Centro:





















































































domingo, 19 de diciembre de 2010

EL HEDONISTA MALDITO (1920-1994)



Compartimos con ustedes la primera parte del documental realizado en 2003 por John Dullaghan que trata sobre la vida y obra del genial escritor Charles Bukowski. No hace falta explicar demasiado por qué fue, a su modo, un gran hedonista.
Una extracto lo pinta de cuerpo entero:
“Yo las llamo máquinas de quejarse. Las cosas con un tipo nunca están bien para ellas. Y cuando me tiran toda esa histeria... Tengo que salir, agarrar el auto e irme. A cualquier parte. Tomar una taza de café en algún lado. En cualquier lado. Cualquier cosa menos otra mujer. Supongo que están construidas de diferente manera, ¿no? Cuando la histeria empieza, se acaba todo. Uno se tiene que ir, ellas no entienden por qué. ‘¿Adónde vas?’, te gritan. ‘¡Me voy a la mierda, nena!’. Piensan que soy un misógino, pero no es verdad. Es puro boca a boca. Escuchan que Bukowski es ‘un cerdo macho chauvinista’, pero no chequean la fuente. Seguro, a veces pinto una mala imagen de las mujeres en mis cuentos, pero con los hombres hago lo mismo. Incluso yo salgo mal parado muchas veces. Si realmente pienso que algo es malo, digo que es malo, sea hombre, mujer, niño o perro. Las mujeres son tan quisquillosas, piensan que me las agarro con ellas en particular. Ése es su problema”.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Las cosas no son lo que parecen

Gaüeca - Petronio.

La fotografía de Miguel Ángel Gaüeca está fuertemente influenciada por una estética neobarroca, basada en la teatralidad de las poses y vestimentas, ampulosos escenarios y un uso caprichoso de los contrastes lumínicos. La viveza cromática y los juegos espaciales utilizados por Gaüeca contrastan con una sencillez compositiva más propia del ascetismo de la pintura barroca española.

Esta riqueza formal no se convierte en un lastre que impida la difusión de un mensaje claro, basado en la reflexión del papel del arte y del propio artista en el mundo actual. Consciente del mercantilismo reinante, sabe que ha de desplegar todos los recursos posible y ser reconocido dentro de una gran ola de mediocridad. Para ello desarrolla un glamouroso logotipo, más propio de firmas de alta costura y de marcas de perfume que de un gran artista, que utilizará como firma que corrobore su autoría. De esta manera desarrolla una sutil reflexión sobre la reducción de la creación artística a un mero producto comercial.

La serie Me, Myself and I, en la que enlaza por tres veces una primera persona elabora un gran autorretrato personal, basado en un mundo del arte repleto de superficialidades, egos encontrados e incluso la prostitución a la que se ve sometido el artista, aunque no se trata de una mera autobiografía, sino la representación de un mundo de apariencias, similar a las imágenes deformadas que reflejan los juegos de espejos barrocos.