martes, 24 de agosto de 2010

El primer superhéroe de todos

Superman (1978)
Calificación: * * * * (Imprescindible)
Dirigida por Richard Donner
Con Marlon Brando, Gene Hackman, Christopher Reeve, Ned Beatty, Jackie Cooper y Glenn Ford.

Por Joaquín Bilbao

Siendo Superman el primer superhéroe de la historia del cómic, cuya aparición en Action Comics #1 data de 1938, no sorprende que, cuarenta años después, también fuera el primero en hacer su presentación en la pantalla grande. You’ll believe a man can fly” se leía en los afiches previos al estreno del film, cuando muy poco se sabía sobre su producción. ¿Podía la película estar a la altura de uno de los mayores fenómenos culturales de Estados Unidos?

A más de treinta años del estreno de Superman, con otras cuatro películas sobre el último hombre de Krypton, y la inauguración de un nuevo género cinematográfico que dio películas como Batman: El caballero de la noche (The Dark Knight, Christopher Nolan, 2008), la respuesta es claramente afirmativa: su director, Richard Donner, superó todas las expectativas.

Marlon Brando es el padre kryptoniano de Superman.

Cuando Superman aparecía en la Fortaleza de la Soledad, una suerte de palacio natural de cristales, y despegaba del suelo para volar hacia el ojo de la cámara, los espectadores ya estaban entregados a la visión de Donner. Las primeras líneas de la película, “Esto no es ninguna fantasía, ningún producto de imaginación salvaje”, dichas por el gran Marlon Brando, dejaban de ser advertencia y se volvían realidad.

Más allá de los brillantes efectos especiales, la credibilidad de la película se basa acertadamente en la calidad de un elenco de excelentes actores. El seductor Brando se viste del padre kryptoniano de Superman, el querible Glenn Ford es el honesto granjero de Kansas que adopta al héroe cuando “cae” a la Tierra, y el versátil Gene Hackman divierte en una versión disparatada del villano Lex Luthor.

Christopher Reeve sonriente como el hombre de acero.

Claro que el mayor mérito de todos lo tiene el entonces desconocido Christopher Reeve, quien se convertiría en el perfecto Superman, rol del que nunca lograría despegarse. La calidez de su rostro, la entonación de sus palabras y la caracterización del cómico alter ego, Clark Kent, hicieron, junto a su carisma, que nadie pueda ya pensar en el hombre de acero sin imaginárselo a Reeve.

Por razones de espacio no me adentraré en la magnífica fotografía de Geoffrey Unsworth, el director de fotografía de 2001: Odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), otro de los puntos altos del film. Tampoco diré demasiado sobre la música de John Williams, salvo que para los amantes de las bandas sonoras, es una cita obligada con una de las composiciones más reconocidas del siglo pasado.

La granja de la familia Kent, retratada por Geoffrey Unsworth.

Si bien la película exhibe cierta ingenuidad que las audiencias de hoy no parecen permitirse, se sostiene por su sensibilidad pop, trascendiendo su época y permaneciendo vigente.

Para los melancólicos, dejo la memorable escena en que Superman y Lois vuelan juntos por primera vez. Cultura pop en su máxima expresión. [Sólo es posible verla desde YouTube; hagan un click más y no se la pierdan.]

Por último, recomiendo la lectura de la nota "Bill, te equivocaste", escrita por Natalio Stecconi en el último número de nuestra revista. El celebrado monólogo de David Carradine sobre Superman al final de Kill Bill Vol. II (Quentin Tarantino, 2004) es cruzado con algunos pasajes de Umberto Eco y confesiones autobiográficas.

lunes, 23 de agosto de 2010

Marat, el héroe muerto



Jean-Paul Marat fue apuñalado el 13 de julio de 1792 mientras escribía en su bañera. Una enfermedad cutánea le obligaba a permanecer postrado en una bañera, aliviando de esta manera sus fuertes dolores. Esta misma escena fue la elegida por Jacques-Louis David para representar al héroe y amigo, apenas unos meses después de su muerte.
Elimina todo poso de dramatismo para conseguir una idealización próxima a los héroes clásicos, pero también con un la esencia de la divinidad cristiana. Concentra toda la imagen en la parte inferior del cuadro, dejando un fondo neutro que ayuda a resaltar la figura del asesinado inundado por un foco de luz.
La inspiración en modelos como la Piedad Vaticana de Miguel Ángel o algún Santo Entierro de Caravaggio es bastante clara. Se observa muy bien en la posición del brazo, el ladeamiento de la cabeza y sobretodo la presencia del sudario tan propio de las ceremonias mortuorias clásicas. De esta manera, consigue aportar una atmósfera atemporal que ayuda a potenciar su imagen heroica. Idealiza su figura eliminando las erupciones cutáneas y la sangre de su herida en el pecho que probablemente hubiese inundado la bañera en la que se encontraba. Coloca una dedicatoria en la improvisada mesa junto a la bañera con un sencillo vocativo "A Marat", tan propio de las estelas o monumentos conmemorativos dedicados a los héroes, pero también encabezando los poemas elegíacos.
Exalta sus virtudes intelectuales frente a las bélicas con el sencillo recurso de contraponer la pluma y el papel en su mano, frente al cuchillo con el que fue asesinado tendido en el suelo. Sin embargo, David se olvidó de que con esa pluma Marat escribía largas listas de nombres de personas que debían ser ejecutadas por sus traiciones al Estado. Instrumento, el de la pluma, más propio para otros menesteras que para causar la muerte. Quizá por eso, el cuchillo quedó tan cerca de su mano...

miércoles, 18 de agosto de 2010

Los "Pop heroes" de Andy Warhol


Gold Marilyn Monroe, 1962.

Uno de los aspectos más conocidos en la obra de Andy Warhol es la retratística. Alejado de la tradicional idea de retratista, sus modelos nunca posaron para él, sino que se valía de imágenes extraídas con anterioridad en revistas o fotografías. Su mayor icono es la imagen seriada de Marilyn Monroe. Utilizaba este método demostrando que los grandes héroes contemporáneos no necesitan mil imágenes para causar admiración, sino que una misma imágen repetida hasta la saciedad conserva una fascinación imperecedera.

De su factoría salieron retratos de estrellas del celuloide, la música, las letras, la política o el arte, pero también de dibujos animados como Mickey Mouse o iconos como el Tío Sam.

Os dejamos algunos ejemplos:


Liz, 1963


Triple Elvis, 1963.


Jackie, 1964.


Marlon, 1966.


Mao, 1972.


Jean-Michel Basquiat, 1984.

Y por supuesto...


Andy, 1986.

martes, 10 de agosto de 2010

Maradona, ¿Héroe o antihéroe?


Diego Armando Maradona ya no es el director técnico del seleccionado argentino de Fútbol, pero su figura excede el tiempo y el espacio. En Periplo nos permitimos polemizar sobre él y nos preguntamos: ¿Es Maradona un héroe, un barrilete cósmico caído de otro planeta ó simplemente un villano camuflado de mito? O quizá, las dos cosas a la vez. Podés ingresar a www.revistaperiplo.com, leer los artículos "Maradona, el héroe infínito" y "Maradona, el héroe de papel" y sacar tus propias conclusiones. Tu opinión nos interesa, enriquece el debate. ¿Qué pensás? ¿Cuál de los dos es realmente Maradona?

lunes, 2 de agosto de 2010

Ca&ones con refresco, un acompañante para este viaje.

Esperamos que todos los héroes, desde sus diferentes secciones, hayan sido bien recibidos en vuestras casas. Que los hayáis leído y tratado como eso: una suerte de icono omnipresente e infinito, algo más que un punto en el cosmos y que, incluso, tienen sentimientos y saben hablar. Y los antihérores, desde otro lado, lo mismo. Es importante que no os hayan perturbado los sueños -en el caso de haber resultado pretenciosos- y que las molestias hayan sido mínimas. Aunque, quizás, en su misión "heroica" conste la de introducirse en vuestras almas de una forma instantánea y pasajera: que bien puede durar hasta que se geste el próximo periplo o toda una vida.

Con el fin de completar vuestras inquietudes, amigos viajeros, os proponemos algunos apoyos audiovisuales. Que, como si fuese el preferido de vuestros refrescos, os acompañará en este viaje.


- Podéis seguir "Los cañones, el héroe y el vaso de whisky" con este vídeo. Es la obertura 1812 de Tchaikovsky completa y presentada de una forma bastante impactante, tanto por su tratamiento visual, como por la escenografía (los metales en pie), y, finalmente, por los cañones que no tardarán en dispararse...






- La misma obra tratada musicalmente de una forma muy diferente. Ahora es la voz la que habla. Es la que imita y la que se deja hacer y hace.