La música clásica, por algún falso proceso, ha cristalizado en una piedra rígida y de geometrías poco naturales. Se la considera, además, lejana y algo así como utópica. Un objeto omnipresente que está ahí en un pedestal y que sólo puede ser usada para el deleite de algunos pocos. ¡Mentira!
Lo que vienen a decir muchos músicos en la actualidad -sobre todo un empeño de la sociología- es que la música forma parte de las sociedades, de sus vínculos y de sus manifestaciones. Que, por ello, no hay una sóla música sino muchas músicas.
Esa distancia entre la música y el oyente, por ende, debe ser lapidada desde este momento.
Porque todos podemos tener buen oído. Todos podemos amar y volar con la música. Así, de hecho, lo enseña Benjamin Zander, un director de orquesta británico en esta conferencia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario