Gaüeca - Petronio.La fotografía de Miguel Ángel Gaüeca está fuertemente influenciada por una estética neobarroca, basada en la teatralidad de las poses y vestimentas, ampulosos escenarios y un uso caprichoso de los contrastes lumínicos. La viveza cromática y los juegos espaciales utilizados por Gaüeca contrastan con una sencillez compositiva más propia del ascetismo de la pintura barroca española.
Esta riqueza formal no se convierte en un lastre que impida la difusión de un mensaje claro, basado en la reflexión del papel del arte y del propio artista en el mundo actual. Consciente del mercantilismo reinante, sabe que ha de desplegar todos los recursos posible y ser reconocido dentro de una gran ola de mediocridad. Para ello desarrolla un glamouroso logotipo, más propio de firmas de alta costura y de marcas de perfume que de un gran artista, que utilizará como firma que corrobore su autoría. De esta manera desarrolla una sutil reflexión sobre la reducción de la creación artística a un mero producto comercial.
La serie Me, Myself and I, en la que enlaza por tres veces una primera persona elabora un gran autorretrato personal, basado en un mundo del arte repleto de superficialidades, egos encontrados e incluso la prostitución a la que se ve sometido el artista, aunque no se trata de una mera autobiografía, sino la representación de un mundo de apariencias, similar a las imágenes deformadas que reflejan los juegos de espejos barrocos.
Esta riqueza formal no se convierte en un lastre que impida la difusión de un mensaje claro, basado en la reflexión del papel del arte y del propio artista en el mundo actual. Consciente del mercantilismo reinante, sabe que ha de desplegar todos los recursos posible y ser reconocido dentro de una gran ola de mediocridad. Para ello desarrolla un glamouroso logotipo, más propio de firmas de alta costura y de marcas de perfume que de un gran artista, que utilizará como firma que corrobore su autoría. De esta manera desarrolla una sutil reflexión sobre la reducción de la creación artística a un mero producto comercial.
La serie Me, Myself and I, en la que enlaza por tres veces una primera persona elabora un gran autorretrato personal, basado en un mundo del arte repleto de superficialidades, egos encontrados e incluso la prostitución a la que se ve sometido el artista, aunque no se trata de una mera autobiografía, sino la representación de un mundo de apariencias, similar a las imágenes deformadas que reflejan los juegos de espejos barrocos.


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