
Jean-Paul Marat fue apuñalado el 13 de julio de 1792 mientras escribía en su bañera. Una enfermedad cutánea le obligaba a permanecer postrado en una bañera, aliviando de esta manera sus fuertes dolores. Esta misma escena fue la elegida por Jacques-Louis David para representar al héroe y amigo, apenas unos meses después de su muerte.
Elimina todo poso de dramatismo para conseguir una idealización próxima a los héroes clásicos, pero también con un la esencia de la divinidad cristiana. Concentra toda la imagen en la parte inferior del cuadro, dejando un fondo neutro que ayuda a resaltar la figura del asesinado inundado por un foco de luz.
La inspiración en modelos como la Piedad Vaticana de Miguel Ángel o algún Santo Entierro de Caravaggio es bastante clara. Se observa muy bien en la posición del brazo, el ladeamiento de la cabeza y sobretodo la presencia del sudario tan propio de las ceremonias mortuorias clásicas. De esta manera, consigue aportar una atmósfera atemporal que ayuda a potenciar su imagen heroica. Idealiza su figura eliminando las erupciones cutáneas y la sangre de su herida en el pecho que probablemente hubiese inundado la bañera en la que se encontraba. Coloca una dedicatoria en la improvisada mesa junto a la bañera con un sencillo vocativo "A Marat", tan propio de las estelas o monumentos conmemorativos dedicados a los héroes, pero también encabezando los poemas elegíacos.
Exalta sus virtudes intelectuales frente a las bélicas con el sencillo recurso de contraponer la pluma y el papel en su mano, frente al cuchillo con el que fue asesinado tendido en el suelo. Sin embargo, David se olvidó de que con esa pluma Marat escribía largas listas de nombres de personas que debían ser ejecutadas por sus traiciones al Estado. Instrumento, el de la pluma, más propio para otros menesteras que para causar la muerte. Quizá por eso, el cuchillo quedó tan cerca de su mano...
Tanto elimina los posos de dramatismo, que yo diría que esa mano izquierda, sosteniendo el papel en alto aún, podría ser una pista clara de que aún no está muerto, sino quizás respirando el último aliento.. que la asesina quizás está aún por la habitación, pero que en fin, el cuadro se hizo de la víctima, y no del asesinato. Y que por eso a ella no le hacemos caso.
ResponderEliminarEl realismo en los detalles está sólo en una forma aparente..!
Me ha gustado ;)