Superman (1978)Calificación: * * * * (Imprescindible)
Dirigida por Richard Donner
Con Marlon Brando, Gene Hackman, Christopher Reeve, Ned Beatty, Jackie Cooper y Glenn Ford.
Por Joaquín Bilbao
Siendo Superman el primer superhéroe de la historia del cómic, cuya aparición en Action Comics #1 data de 1938, no sorprende que, cuarenta años después, también fuera el primero en hacer su presentación en la pantalla grande. “You’ll believe a man can fly” se leía en los afiches previos al estreno del film, cuando muy poco se sabía sobre su producción. ¿Podía la película estar a la altura de uno de los mayores fenómenos culturales de Estados Unidos?
A más de treinta años del estreno de Superman, con otras cuatro películas sobre el último hombre de Krypton, y la inauguración de un nuevo género cinematográfico que dio películas como Batman: El caballero de la noche (The Dark Knight, Christopher Nolan, 2008), la respuesta es claramente afirmativa: su director, Richard Donner, superó todas las expectativas.
Cuando Superman aparecía en la Fortaleza de la Soledad, una suerte de palacio natural de cristales, y despegaba del suelo para volar hacia el ojo de la cámara, los espectadores ya estaban entregados a la visión de Donner. Las primeras líneas de la película, “Esto no es ninguna fantasía, ningún producto de imaginación salvaje”, dichas por el gran Marlon Brando, dejaban de ser advertencia y se volvían realidad.
Más allá de los brillantes efectos especiales, la credibilidad de la película se basa acertadamente en la calidad de un elenco de excelentes actores. El seductor Brando se viste del padre kryptoniano de Superman, el querible Glenn Ford es el honesto granjero de Kansas que adopta al héroe cuando “cae” a la Tierra, y el versátil Gene Hackman divierte en una versión disparatada del villano Lex Luthor.
Claro que el mayor mérito de todos lo tiene el entonces desconocido Christopher Reeve, quien se convertiría en el perfecto Superman, rol del que nunca lograría despegarse. La calidez de su rostro, la entonación de sus palabras y la caracterización del cómico alter ego, Clark Kent, hicieron, junto a su carisma, que nadie pueda ya pensar en el hombre de acero sin imaginárselo a Reeve.
Por razones de espacio no me adentraré en la magnífica fotografía de Geoffrey Unsworth, el director de fotografía de 2001: Odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), otro de los puntos altos del film. Tampoco diré demasiado sobre la música de John Williams, salvo que para los amantes de las bandas sonoras, es una cita obligada con una de las composiciones más reconocidas del siglo pasado.
Si bien la película exhibe cierta ingenuidad que las audiencias de hoy no parecen permitirse, se sostiene por su sensibilidad pop, trascendiendo su época y permaneciendo vigente.
Para los melancólicos, dejo la memorable escena en que Superman y Lois vuelan juntos por primera vez. Cultura pop en su máxima expresión. [Sólo es posible verla desde YouTube; hagan un click más y no se la pierdan.]
Por último, recomiendo la lectura de la nota "Bill, te equivocaste", escrita por Natalio Stecconi en el último número de nuestra revista. El celebrado monólogo de David Carradine sobre Superman al final de Kill Bill Vol. II (Quentin Tarantino, 2004) es cruzado con algunos pasajes de Umberto Eco y confesiones autobiográficas.



Completamente de acuerdo. ¡Muchas gracias!
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