lunes, 28 de febrero de 2011

La decisión y la sombra: un camino oculto hacia la creación de la obra

Sobre La ventana secreta (Secret Window, 2004) de David Koepp.


Las ficciones son delirios reinantes de nuestra psiquis que logran encauzar una creatividad exprimida. Todo puja por salir. Son complejos, complejos creativos que asaltan y sentencian. Y todo esto, y aún más, vive en la mente del artista, del buscador, del creador nato, del conquistador insaciable de nuevos mundos posibles. Hay un espacio muy delicado entre la creación de la obra y la obra misma. ¿Cuándo decidimos escuchar ese rito primitivo de tambores, esa magia pulsional, que nos dicta qué escribir, qué pintar y qué realizar? Si este proceso creativo es guiado por los caminos de la conciencia y sus capacidades, la obra purifica. El problema surge cuando ya es demasiado tarde y todos aquellos hombres, hechiceros e intelectuales que habitan en nuestra mente pujan, no dicen, gritan, no declaran y así, conquistan el reino que alguna vez fue nuestro: la capacidad de nuestra decisión y el dominio de nuestra conciencia. Y el delirio, es entonces, una ficción que compromete la realidad.

Mort Rainey es allanado en el camino del delirio y de la duda. La paranoia es su sentencia. Pero al final, al comprender el delirio lúdico de su mente elije: Mi vida es la obra. Y hace así de su novela un hecho concreto de la vida real. Y los otros, los acompañantes de tal sigiloso encuentro entre el escritor y su obra, son los actores de un dios astuto que sentencia con diligencia todos los actos de los involucrados.
Luego pregunté a Ezequiel por qué comía estiércol y permaneció tumbado tanto tiempo sobre su lado derecho y su lado izquierdo. Contestó: el deseo de elevar a otros hombres hacia la percepción de lo infinito; esto lo practican las tribus de América del Norte, y ¿acaso es honrado quien se opone a su genio o conciencia por tan sólo la comodidad o gratificación del momento? *
En Mort Rainey, su escritor oculto, escribió en secreto la obra de su vida.


La decisión


“ …aquel hombre se debatía y sentenciaba con fiereza: la obra es mi vida.
Pero un fiel anunciador le dijo, secretamente a un oído: Tú vida es la obra.
Y de allí en más, la cruda decisión.”


* William Blake. Planchas 12-13 (The marriage of heaven & Hell; 1790-1792).

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