domingo, 6 de marzo de 2011

Vemos lo que oímos: Bernard Herrmann y la escena de la ducha.

Si al ver Psicosis nos tapásemos los oídos, no veríamos la mítica escena de la ducha en la que Marion es acuchillada por el perturbador Norman Bates. La música, en este sentido, aporta a la escena ritmo y velocidad así como un cierto valor dramático que no hubiese poseído de otra manera. Sin embargo, Hitchcook –el maestro del suspense- no estaba muy convencido de ello. Fue en realidad el compositor de la banda sonora, Bernard Hermann, el que convenció al director británico.
El cine, en efecto, utiliza la música y sus recursos para completar sus significados, para ampliarlos e incluso para cambiarlos. En el caso de Psycho, es el sonido el que dirige la atención y precisa su significado último. Esta película es una muestra fantástica que deja ver el poder de la música en la continuidad de la narración. Sin ella, lo que da miedo o produce intriga puede parecer banal y aburrido.
La música de Herrmann es intensa. En esta gran película, de hecho, utiliza a las cuerdas como si fuesen cuchillos. El ritmo, por su parte, es tan obsesivo como la propia obsesión del protagonista y uno, después de escuchar esta música, no puede parar de sentir una cierta "psicosis" en su interior.


No hay comentarios:

Publicar un comentario