martes, 29 de marzo de 2011

Ficciones: la autonomía de la obra

Sobre El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray, 2011) de Oliver Parker

Por Agopian

En las ficciones, en varias ocasiones, existe una puja constante entre el autor mismo y la obra. Mientras ambos intervienen transformándose en una alquimia dual, uno resiste y el otro, reprimido, encerrado, vive a la espera de ser liberado.

Existe también un Yo Observador ajeno que, circunspecto, mira con cierto recelo y a una distancia prudencial las formas de su creación. Vigila. Sospecha. Acompaña con una lógica misteriosa el proceso de una creación autónoma. Y allí ha de resistir. A la paranoia, a las angustias, a los deseos independientes de una obra ya creada y fuera de sí.

El Hedonismo Metafísico, principal protagonista de este film, nos enseña algo. La búsqueda incansable, infatigable, perpetua de ese plus de insaciabilidad, puede hacer frío hasta al témpano de fuego más caliente. Y allí, en su clímax más alto, en la punta del iceberg de los deseos, gira para darse vuelta y preguntarnos:

¿quién ha pecado?

¿tú o yo?

Y, por primera vez, la obra asume su valentía y con un honor desmesurado se defiende de su Creador:

“La mujer pez ha pecado”


La sospecha del vigía misterioso


No hay comentarios:

Publicar un comentario